jueves, 28 de noviembre de 2013

CAP 31: Kiss me.




MARATÓN; 1/4.

- Narras Tu -

Tu: Por favor despierta - sollocé una vez más apoyando la cabeza en la cama del hospital. Mi abuela yacía tumbada en la cama fría, muy pálida y con muchos cables conectados a su arrugado cuerpo. Sollocé una vez más cogiendo su mano - vamos abu, tienes que despertar.

Mis padres estaban dormidos en las dos sillas de mi lado, mi madre apoyada en el hombro de mi padre mientras éste roncaba suavemente. Me limpié una lágrima de mi mejilla seguida de otra. Suspiré mirando a mi abuela.

Tu: Lo siento mucho - besé su mano, la frialdad entrando en contacto con mis labios cortados por el llanto y la sed - si hubiera sabido que esto iba a pasar no te hubiera dicho nada o no te había obligado - volví a sollozar, me tapé la boca con la esperanza de calmarme. Cogí aire - sé que todo esto es mi culpa, pero necesito que despiertes. Te necesito - mi voz se quebró.

Cerré los ojos mientras más lágrimas salían de mis ojos, escuché un pequeño gemido y enseguida abrí los ojos. Fijé mi vista en Abbie (tu abuela), le apreté la mano suavemente, esperando que me devolviera el gesto como siempre hacía, pero nada. El pitido de su corazón cada vez iba más y más lento. Mi vista se nubló de nuevo las lágrimas llenaron mis ojos.

Tu: ¡Abuela! - grité haciendo despertar a mi madre. Ella me miró y luego a Abbie, su pulso cada vez estaba más bajo - por favor no te vayas. Te quiero - susurré con la voz rota.
Laura: Oh _____(tn) cielo - susurró. Se levantó del hombro de mi padre y me abrazó con fuerza.
Tu: Todo esto es mi culpa - sentí mis lágrimas caer en mi boca.
Laura: Claro que no cielo, esto no es culpa de nadie.
Tu: - negué con la cabeza cerrándo los ojos con fuerza - todo es culpa mía, no tenía que haberla obligado a venir. No tenía que... - empecé a sollozar con fuerza. Mi madre me abrazó con más fuerza.
Laura: Cariño esto no es culpa tuya - me besó la cabeza - son co... - se calló. Mi corazón se paró al igual que el de mi abuela.

Las dos nos levantamos de un salto asustadas por el pitido constante que venía de la máquina del corazón. 
No. Ella no...
No podía estar muerta...
Todo esto era culpa mía...

Me desperté con la respiración entrecortada y  con lágrimas en mis ojos. Solté un suspiro tembloroso y abracé a mis piernas, llorando un poco más.
Odiaba cuando los sueños se convertían en recuerdos. Esos recuerdos... Tan doloros, tan persistentes... Me pasé una mano por el pelo despeinándolo aún más.
Las lágrimas caían sin parar y no podía hacer nada para evitarlo, cerré los ojos deseando apartar esos horrorosos recuerdos. Y como si el mundo me hubiera escuchado, la puerta de mi habitación se abrió, Liam entró por ella con una sonrisa pero al verme su sonrisa cayó y corrió hacia mí.

Instantaneamente abrí mis brazos y me refuguié en los suyos que me apretaron a él con fuerza. Inspiré suavemente su olor mientras escondía la cabeza en su pecho. <<No podrías haber llegado en mejor momento, Liam>> pensé con una pequeña sonrisa.
Me apretó más contra él y me besó la cabeza con delicadeza.

Liam: Hey, tranquila - me calmó, sollocé una vez más cerrándo los ojos con fuerza - shh, ya pasó.
Tu: Yo-yo no... - me callé. Mi cuerpo se movió con fuerza a la vez que sollozaba.
Liam: Shh, tranquila... Está bien, está bien - me besó la cabeza de nuevo e hizo un intento de separarse pero me aferré a él con fuerza, negándome a soltarle.
Tu: No... por favor, no me sueltes - susurré.
Liam: Está bien - apoyó cu barbilla encima de mi cabeza y nos quedamos unos minutos así. El calor de Liam me inundó haciendome estár más calmada. Al menos ya no lloraba - ¿estás mejor?
Tu: - asentí con la cabeza - Sí, muchas gracias - le sonreí una vez que separó nuestros cuerpos, aunque seguíamos abrazados.
Liam: ¿Quieres hablar de ellos? - suspiré nerviosa. Negué con la cabeza y volví a hundirme en su pecho.
Tu: Yo solo... - mi voz fue callada por el gruñido de mi estómago. Me sonrojé mientras escuchaba la sonora carcajada de Liam.
Liam: Tu solo tienes hambre - terminó por mí. Reí suavemente - saca tu cuerpo de la cama y vamos a desayunar - me quejé en voz alta. Realmente no quería salir de la cama y mucho menos de sus brazos.
Tu: ¿Es necesario? - le miré con pequeño puchero, él asintió con una sonrisa genuína.
Liam: No seas floja.
Tu: Mi segundo nombre es floja - se echó a reír y no pude evitar contagiarme de su risa. Me miró con las cejas levantadas, le di una mirada desentendida que le hizo sonreír aún más grande.
Liam: En ese caso - se lavantó de la cama conmigo en brazos. 

Chillé mientras me tiraba hacia arriba e hizo que mis piernas se enroscara en su cintura. Sentí su sonrisa mientras bajaba las escaleras conmigo en brazos. Pasamos la mitad del pasillo en silencio. Me puse un poco incómoda por el silencio que cayó entre nosotros. Normalmente no hay esos silencios. De repente me tiró hacia arriba y volvió a agarrarme bien. Reí.

Tu: Liam no hace falta que hagas esto - contesté riendo.
Liam: Da igual, no pesas nada - se encogió de hombros como si cargara un peluche.
Tu: Claro que peso, pero para ti no - me quejé en voz baja. Rió.
Liam: Claro - ironizó - pesas tanto como una pluma.
Tu: Es verd- hey tan pequeña no soy - me quejé de nuevo.
Liam: - rió - Puede que un poco - levanté la cabeza de su hombro y lo miré.
Tu: Eso puede que sea cierto - bromeé. 
Liam: Porque siempre tengo razón - bromeó. Rodé los ojos divertida.
Tu: Eso es lo que tu quisieras, Liam - sonreí volviendo a mirar sus hermosos ojos marrones. Él rió pero paró cuando sus ojos se encontraron con los míos. 

Me perdí completamente en sus ojos, sentí como se paraba en mitad del pasillo y me bajaba. Su cuerpo quedó más alto casí me hacía sombra, nuestras miradas seguían conectadas. Los nervios se apoderaron de mí y las mariposas comenzaron a volar por mi estómago haciendome sentír incómoda. ¿Por qué Liam me hacía sentir así? ¿Por qué solo él?

Colocó una de sus manos en mi mejilla y la acarició, lo miré a sus preciosos ojos y me perdí de nuevo, no me di cuenta de lo cerca que estabamos.

Ninguno de los dos nos movíamos, era como si estuvieramos congelados en el tiempo, sólo él y yo. Liam seguía acariciandome la mejilla, enviando pequeños escalofríos por mi cuerpo. Vi como sus ojos se desviaron a mis labios y luego nuevamente a mis ojos, así repetidas veces. Lentamente, comenzó a acercarse. Mi corazón latía a mil por hora. Y antes de poder hacer algo, sentí unos suaves labios chocar con los míos.


Me besó, me besó despacio, como si fuera lo más delicado del mundo, como si me fuera a romper. Ni siquiera podía explicar la sensación que sucedía en ese momento. Sus labios encajaban perfectamente con los míos.

Sus labios eran muy suaves y besables. Deposité mis manos en su cuello, permitiéndole a mis dedos jugar con la parte baja de su cabello, mientras las suyas se ubicaban en mi cintura, estrechándome contra su cuerpo. Su lengua lamió mi labio pidiendo la entrada, inmediatamente le di acceso. Nuestras lenguas estaban en una guerra que ninguno de las dos quería perder. Sentí una de sus manos recorer mi cuerpo hasta quedarse en mi cuello, mientras la otra permanecía en mi cintura, acercándome a él. Me empujó suavemente hasta quedar recostada en la pared, mientras nuestros labios adopatban un lado más salvaje.

Luego de un rato, nuestros pulmones nos exigían oxígeno. Lentamente retiré mis labios de los suyos, para poder tomar aire. Abrí los ojos lentamente, encontrándome con los suyos. Había tantas emociones en sus ojos, no sabía como reaccionar... ¿Esto era bueno? ¿O malo? ¿Qué deberíamos hacer ahora? Apartó sus ojos mirando a todo menos a mí.



Tu: Em... - me quedé sin habla.
Liam: Creo... creo que deberíamos ir a desayunar - se rascó la garganta y me miró.
Tu: Si, eso será lo mejor - susurré.
Liam: Vamos... - me dio un ultimo vistazo antes de salir casi corriendo hacia la cocina.

Me quedé allí parada, con la espalda pegada a la pared. Toqué mis labios con la llema de mis dedos, aún podía sentir el hermoso cosquilleo al sentir los labios de Liam en los míos.
Este había sido nuestro primer beso y aunque no quiera decirlo... Había sido maravilloso.
Cogí aire antes de terminar de recorrer el pasillo y llegar a la cocina. Allí estaba Liam mirando por la ventana metido en sus pensamientos.
Me quedé unos segundos mirándole, era tan hermoso. Sin duda estos chicos son los más guapos que he visto en toda mi vida. Me rasqué la garganta intentando llamar la antención de Liam. Él asustado se dio la vuelta para mirarme.

Liam: Hey, me has asustado - reí suavemente.
Tu: Me he dado cuenta - sonreí. Sonrió pero su sonrisa desapareció tan rápido como vino.
Liam: ______(tn)... - levanté una mano impidiendo que hablara.
Tu: No, Liam - me miró con las ceño fruncido.
Liam: Pero... - le volví a interrumpir.
Tu: No digas nada - se acercó un poco más - no hay nada que decir. Las palabras no van a cambiar nada.
Liam: No quiero cambiar nada - le miré sorprendida.

Tu: ¿Qué?
Liam: Lo hecho, hecho está no hay vuelta atrás.
Tu: ¿Qué quieres decir? - ahora era mi turno de fruncir el ceño.
Liam: ¿Qué tal si desayunamos y después vamos un rato con los chicos?
Tu: Claro - intenté que sonase con energía pero por la mirada que recibí de Liam pude notar que no lo conseguí.
Liam: Vamos - me sonrió sentándose en uno de los taburetes - he traído bollos - sonreí enormemente y me lancé a ellos.
Tu: ¿Del restaurante que me llevaste? - pregunté emocionada, él se echó reír mientras asentía con la cabeza.
Liam: Veo que te gustó el sitio.
Tu: ¿Bromeas? - sonreí mientras me sentaba a su lado - ese sitio era increíble, tenía tantas variedades - Liam rió.
Liam: Pues después vamos con los chicos y comemos allí, ¿te parece bien? - asentí con una sonrisa.
Tu: Me parece genial - tomé un sorbo de mi colacao y un mordisco al bollo. 

Una vez tragué comencé a bromear con Liam como si nada hubiera pasado unos minutos atrás. Como si ese beso no había pasado. Ese fantástico beso...

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