miércoles, 18 de septiembre de 2013

CAP 9: Visitas al Big Ben y encuentros con una Vieja Amiga.



MARATÓN; 1/3.


Tu: ¿Karen podemos dejarlo ya?
Karen: Solo uno más - me miró con un puchero - por favor.
Tu: - suspiré cogiéndo otro conjunto - Está bien, pero este es el último que me pruebo.
Karen: Trato hecho.
Tu: Vale - me di media vuelta y entré en el probador por sexta vez.

Se preguntarán dónde estoy, aunque creo que ya lo han adivinado. Si, estoy en el centro comercial - de nuevo. Por culpa de Liam y mi padre. Los dos insistieron en que Karen y yo necesitamos tiempos ''maternales''. Algo que ella ve como tiempo para ''ir de compras''.
No podía decirle que no, por mucho que odie ir de compras. Al final estuvo bien, comimos en el Mcdonals, luego fuimos a elegir las flores para la boda y de camino de vuelta, Karen vio una tienda de ropa. Corriendo entró por la puerta, vio tres prendas me las tiró a la cara y me empujó hacia el probador. Esta es la sexta o septima prenda que me pruebo. Por mucho que me cueste admitirlo, mi nueva madrastra tiene muy buen gusto.

Karen: Oh _______(tn) - me miró con una sonrisa una vez que salí - estas hermosa.
Tu: ¿Si? ¿Tu crees? - me miré en el espejo. La verdad me veía bien.
Karen: Si, venga quítatelo que lo voy a pagar.
Tu: Vale - y otra vez al probador, me quité la ropa y se la di a Karen - toma.
Karen: Voy a pagarlo - lo agarró y cerró de nuevo la cortina - esperame aquí.
Tu: Si - mientras me ponía mi otra ropa, oí una conversación madre e hija.
xxxx: Mamá ya no quiero probarme más cosas - se quejó - ¿podemos irnos ya? - espera... esa voz.
xxxx: Paula, si quieres ir a un instituto nuevo vas a tener que comprarte ropa nueva - ¿Ha dicho Paula?
xxxx: Mamá es julio aún, queda mucho tiempo para ir al instituto.
xxxx: Bueno como quieras - suspiró - después no me vengas con que quieres ir.
xxxx: Mamá tengo 16 años, creo que puedo ir sola a comprarme ropa.
xxxx: Entonces vístete, que nos vamos.
xxxx: Vale.

Salí incrédula, ¿Era Paula? ¿Mi vieja amiga Paula Fernandez? Esperé hasta que la cortina se quitara y yo tenía razón. Era ella. Con una sonrisa me abalancé sobre ella. Ella como era de esperar no me devolvió el abrazo y no me extraña. Una extraña viene y te abraza. ¿Tú que harías? - debería controlar mis impúlsos. Cuando nos separamos me miró con el ceño fruncido.

Paula: Em, ¿Quién eres? - me preguntó dudosa.
Tu: Paula, ¿No te acuerdas de mi? - me miró.
Paula: Pues... - me miró más a fondo, reí - no, lo siento.
Tu: ¿En serio?
Paula: Si, lo siento.
Tu: Paula soy ______(tn) - me miró como si tuviera tres cabezas. Reí.
Paula: Oh dios _______(tn) - me abrazó - cuanto has cambiado.
Tu: Tu también - le toqué el pelo - tu pelo era rubio claro cuando te dejé - reímos.
Paula: Recuerdo que el tuyo no te llegaba ni a los hombros.
Tu: Si, ha crecido mucho.
Paula: Cuanto me alegro de verte.
Tu: Lo más raro es que estás igual que cuando me fui. Solo ha cambiado tu pelo - reímos.

Paula siempre fue alta, tampoco enorme pero si más alta que yo, su pelo ahora le llega por la mitad de la espalda y es de un rubio oscuro y rizado. Sus ojos eran grandes y verdes. Delgada y con curvas, ahora estaba más morena, aunque eso en ella no era dificil que lo consiguiera - al contrario que a mí. Las dos somos españolas, aunque ella siempre había tenido esa sangre marroquí e inglésa. Aún recuerdo esas veces que la molestaba o la asustaba tan fácilmente. La risa que nos echábamos.

Tu: ¿Y qué haces aquí? - le pregunté.
Pau: Mi madre aceptado un puesto de trabajo aquí y bueno, nos hemos mudado aquí - se encogió de hombros - ¿y tú qué?
Tu: Mi padre se va a casar.
Pau: Lo siento.
Tu: No, no te preoucupes, al revés Karen es muy divertida y mi padre está feliz con ella, así que, está bien.
Pau: - sonrió - Sigues siendo esa chica que busca la felicidad para todos, antes que la de ella misma - le sonreí.
Tu: Si, pero esta vez yo también gano.
Pau: - rió - Un chico ¿cierto?
Tu: Bueno la verdad es que...
Karen: _____(tn) vamos ya he pagado todo - miró a Paula - oh, hola.
Tu: Karen ella es Paula Fernandez una amiga de España - se dieron dos besos con una sonrisa - Paula ella es Karen Payne mi nueva madrastra.
Paula: Encantada señora Payne - le sonrió.
Karen: Igualmente encanto y no me digas señora Payne aun soy joven para que me llamen así - reímos.
Tu: Karen, he pensado si podía quedarme con Paula y ya sabes... Salir a dar una vuelta.
Karen: Claro, no hay problema - nos sonrió - toma un poco de dinero.
Tu: Gracias - me giré hacia Paula - ¿vamos?
Pau: Vamos - me despedí de Karen y fuimos a pedirle permiso a su madre. Quién me recordó y me atrajo en un abrazo muy apretado. Luego salimos de la tienda casi corriendo.

Nos fuimos a un parque cerca del centro comercial, allí había una pequeña heladería, dónde compramos unos helados - obviamente. ¿Qué ibas a comprar? ¿Perros? - bueno nos sentamos en los columpios. Pasámos un buen rato, reímos y nos balanceámos y nos retábamos para ver quien llegaba más alto, como hacíamos tiempo atrás. Nadie lo consiguía y nadie lo consiguió.

Pau: ¿Sabes? - miró sus manos y luego a mí - echaba de menos estos momentos.
Tu: Si - le sonreí - no sabes cuanto te he necesitado y cuanto te he echado de menos.
Pau: Estoy aquí ahora ¿no? - me sonrió con una gran sonrisa.
Tu: Es verdad - miré al frente, viéndo a los niños jugar - ahora podemos recuperar el tiempo perdido.
Pau: Si, podemos salir por ahí y todo eso.
Tu: Por favor más tiendas no - reímos.
Pau: Si, mi madre me ha insistido mucho con eso.
Tu: A Karen le encanta la moda así que está todo el día insistiendo también - reímos de nuevo.
Pau: ¿Sabes? El apellido de tu nueva madrastra me suena - puso una mano en su barbilla, pensándo. No pude evitar reír, seguía con esa manía.
Tu: ¿De qué te suena? - sonreí interiormente.
Pau: Tal vez de... ¿una diseñadora de moda? o...
Tu: ¿O tal vez de un chico llamado Liam Payne? - me burlé. Sus ojos se agrandaron de sorpresa. Reí con fuerza.
Pau: ¿¡Eres la nueva hermanastra de Liam Payne!? - gritó incrédula.
Tu: ¡Shh! - hice callar a la loca de mi amiga - ¿Sabes lo que significa 'discrepción'? - me burlé de nuevo.
Pau: Es que... es que...
Tu: ¿Paula? - moví mi mano por delante de sus ojos, intentándo tener alguna reacción - ¿estás bien?
Pau: Es... ¡INCREÍBLE! - gritó de nuevo. Todos los que estaban en el parque nos miraron con caras raras, mis mejillas ya estaban calentándo de la verguenza.
Tu: ¿¡Quieres dejar de gritar!? - le espeté molesta.
Pau: Perdona, es que es raro de creer y algo chocánte.
Tu: ¿Qué tiene de chocánte que tu amiga sea la nueva hermanastra de Liam Payne? - susurré las últimas palabras.
Pau: ¿Cómo qué que tiene? - me miró como si fuera tonta, la miré esperando una respuesta - Conoces a la banda más famosa y más fantástica del mundo, ¿Te parece poco?
Tu: No sabía que eras directioners.
Pau: Bueno, han cambiado muchas cosas - dijo avergonzada.
Tu: Hey, no tiene nada de malo - le sonreí - los chicos son geniales, yo también estaría orgullosa de ser directioner.
Pau: ¿Lo eres? - me miró esperanzada.
Tu: Mhm, no - su cara cayó, reí.
Pau: Me habías ilusionado, amiga - me pegó en el brazo jugetona.
Tu: - reí - Lo siento amiga.
Pau: Cuéntame.
Tu: ¿El qué?
Pau: - suspiró - ¿Cómo es vivir con ellos?
Tu: Bueno no vivo con ellos, ellos tienen una casa mientras que yo vivo con mi padre junto con Karen.
Pau: ¿Has conocido a sus hermanas?
Tu: ¿Ruth y Nicole? - ella asintió ilusionada - claro, son geniales también.
Pau: ¿Y Liam cómo es?
Tu: - suspiré - Pues es muy divertido, amable, simpático y muy bromista.
Pau: - soltó un suspiro de enamorada - tal y como me lo había imaginádo - me reí pegándole en el brazo con cariño.
Tu: Eres una tonta.
Pau: ¿Y ahora te enteras? - volvimos a reír.

Y tal y como dije seguímos recuperándo los años que habíamos perdido. Dios, realmente la había echado de menos, todos esos momentos, que sabes que nunca olvidarás. Seguímos bromeando y hablando de todo y de nada. Siempre podías hablar con Pau de cualquier cosa y eso era lo que más me gustaba de ella, su forma de ser y su confianza.
Seguimos en los columpios hablando hasta que una mujer nos echó para columpiar a su hija. Nosotras riendo la dejamos aunque por poco no nos gritába cosas malas - por no decir insultos de mayores. Su hija la miraba atormentada y eso solo porque habíamos estado más de una hora allí sentadas.
Ha veces los adultos pueden ser muy melodramáticos, ¿pero eso? Esa mujer no estaba bien de la cabeza.

Pau: Qué tacaña.
Tu: Y que lo digas.
Pau: ¿La gente de aquí se comporta así?
Tu: Que va - sonreí - solo que ha esa le han fallado los cables - reímos.
Pau: ¿Y qué hacemos ahora?
Tu: Pues no lo sé - suspiré - ¿Y si vamos a comer algun sitio?
Pau: Genial.

Nos dirigimos hacia la salida del parque, justo por donde entramos la primera vez. La puerta del centro comercial que daban a los restaurántes nos pillaba cerca. Una gran ventaja. Después de decidirnos si comíamos entre el mcdonal o en la pizzería; decidímos comer en el mcdonal. Una vez pedimos, nos sentamos en los asientos más alejados.

Tu: Y dime ¿sigues cantando y bailando?
Pau: Bueno...
Tu: Eso ''bueno...'' no me gusta - la miré mordiendo una patata - ¿qué ha pasado?
Pau: Ya sabes - sabía que no estaba cómoda hablando sobre eso, pero era mi amiga y tenía que saber que había pasado.
Tu: No, no lo sé, Pau... ¿qué pasó?
Pau: - suspiró - Cuando te fuiste seguí yendo a las clases, pero me sentía sola y rara y...
Tu: Y entonces lo dejaste.
Pau: Exacto.
Tu: No deberías haber hecho eso.
Pau: ¿Qué querías que hiciera? - suspiró - me sentía sola y terminé dejándolo.
Tu: ¿Sabes? He oido que aquí una escuela de música y danza - ella me miró con las cejas levantadas, sabía por donde iba - ¿tal vez podrías...? no sé apuntarte ¿y ver que tal? - terminé inocentemente con una sonrisa.
Pau: No sé.
Tu: Vamos piénsatelo.
Pau: Es que...
Tu: Tu sólo piénsalo - la interrumpí - y ya me dices, ¿vale?
Pau: - me sonrió - vale.
Tu: Genial, ahora - cogí la hamburguesa y la mordí - a disfrutar - Paula rió.
Pau: Eres una gorda - bromeó.
Tu: Sip - le dije con la boca llena - lo sé de sobra - volvimos a reír.

Comimos disfrutando de la comida, la verdad que una buena hamburguesa nunca viene mal. El tema del canto no se volvió a tocar, sabía que le afectaba pero era demasiado buena como para abandonarlo así como así. Tenía que insistirle.
Luego de terminar la comida dimos un paseo por el centro comercial, para bajar la comida un poco. Entramos en alguna que otra tienda y compramos algunas ropas. Como camisas, zapatos, vestidos, etc. Y también algunos complentos diários.

A la vuelta a casa la madre de Pau se nos ofreció a llevarnos, las dos aceptamos encantadas. Después de una gran caminata por todo el centro comercial, más los colúmpios, estábamos agotadas.
Quedámos en que nos recogería en el puente que hay enfrente del Big Ben, cosa que aprovechamos para verlo, fotografiárlo y fotografiárnos con él detrás. Unos ancianos nos miraban divertidos e incluso se ofrecieron para aguantar la cámara. Londres realmente era un lugar precioso.

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